El Agotamiento emocional o el precio de ser fuerte: sumerge al organismo en una parálisis emocional, por lo que la persona confiesa que no aguanta más el cansancio físico y mental.

El agotamiento emocional es una preocupación hoy día, con cifras especialmente sorprendentes en algunos sectores con gran desgaste físico y emocional, como la sanidad.

El agotamiento emocional tampoco debería confundirse con el síndrome de fatiga crónica (SFC), el cual implica periodos prolongados de fuerte cansancio físico y mental durante al menos seis meses. Y muchos pacientes reportan dolor físico con la menor actividad.

Uno de los primeros análisis sobre el agotamiento lo escribió el médico romano Galeno. Él creía que todas las dolencias físicas y mentales se debían al equilibrio relativo de los cuatro humores: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema. Una acumulación de bilis negra, decía, ralentizaba la circulación y obstruía las vías cerebrales, provocando letargo, apatía, cansancio, pereza y melancolía.

Aunque ahora sabemos que no tiene base científica, la idea de que nuestros cerebros estén llenos de un líquido similar al alquitrán refleja, sin duda, el hecho de que mucha gente se sienta agotada.

El agotamiento emocional se origina porque hay un desbalance entre lo que damos y lo que recibimos. Por lo general, esto ocurre en ámbitos en donde hay una gran exigencia, que a su vez, aparentemente, demanda grandes sacrificios.

Según un estudio llevado por Russell Cropan, de la Universidad de Emory, la fatiga emocional puede darse, por ejemplo en un trabajo en el que hay alto riesgo de despido. O en un hogar cuyos miembros están llenos de problemas y demandan atención. También cuando tenemos una pareja conflictiva o con graves dificultades.

El agotamiento emocional no se llega de un momento a otro. Se trata de un proceso que se incuba lentamente, hasta que hay un punto en que la persona se desploma. Ese quiebre lo sumerge en la parálisis, la depresión profunda o la enfermedad crónica. Se produce un colapso en la vida de la persona, porque literalmente ya no aguanta más.

Los síntomas iniciales del agotamiento emocional son:

  • Cansancio físico: la persona se siente fatigada desde que abre los ojos, experimenta cansancio físico permanente.
  • Insomnio: una persona con agotamiento emocional tiene dificultades para dormir. Sus problemas le dan vueltas en la cabeza lo que hace difícil conciliar el sueño.
  • Irritabilidad: se demuestra con molestia y pérdida del autocontrol. La persona agotada se ve de mal humor y es demasiado sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.
  • Falta de motivación: la persona comienza a actuar mecánicamente, como si estuviera obligado a hacer lo que hace todo el tiempo. No siente entusiasmo, ni interés por sus actividades.
  • Distanciamiento afectivo: sus emociones comienzan a ser cada vez más planas. Como si en realidad no sintiera prácticamente nada.
  • Falta de concentración: la saturación de información y/o de estímulos da lugar a fallas en la memoria. Se olvidan con facilidad las pequeñas cosas.
  • Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Cada actividad le implica un mayor gasto de tiempo que antes. Se razona lentamente.

Para prevenir, sobrellevar y dejar atrás los episodios de fatiga mental y emocional, lo que se aconseja hacer es llevar una vida más saludable en general. Dormir lo suficiente. Mantener una dieta sana. Reducir su consumo de alcohol y cafeína. Pero sobretodo realizar ejercicio periódico como caminar rápido, nadar, montar en bicicleta, etc.

La mejor manera de superar el agotamiento emocional es, por supuesto, descansando. Sin embargo, no se trata simplemente de relajarse un rato, lo importante es tomar varios días para dedicarlos a recuperar energías y motivos para seguir adelante con alegría.

Otra solución posible es buscar una actitud frente a las obligaciones, es decir, encontrar «tratamiento» a diario, por ejemplo, destinar cierto tiempo a realizar actividades que resulten gratificantes durante la semana, sin esperar un periodo vacacional que posiblemente tarde mucho en llegar.

Un consejo adicional es sensibilizarnos, en otras palabras, aprender a identificar el momento previo al agotamiento total y dedicarnos un rato para estar a solas, respirar y saber qué necesitamos cada día.

Saber que existe y puede dañar la salud, es razón suficiente para atender el agotamiento emocional, causas y tratamiento.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

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