El orgasmo no es solo una respuesta física al placer. Tiene un componente emocional o psicológico que influye mucho más de lo que se cree.

La realidad es que el orgasmo «tiene un origen físico o fisiológico con una respuesta física pero que, tanto en su origen como en el desenlace, el componente mental o psicológico es fundamental«, indica Carlos Balmori, urólogo y especialista en Medicina Sexual y Reproductiva en el Instituto de Urología LYX en Madrid.

Como destaca Sílvia Pastells, psicóloga y sexóloga del Instituto de Sexología de Barcelona, existen algunas características habituales que suelen tener las personas que no llegan al orgasmo:

  1. No masturbarse o hacerlo poco.
  2. Dificultad para dejarse llevar y soltarse, sobre todo ante la pareja.
  3. Exceso de atención dirigida al placer de la pareja y menos al propio y falta de asertividad sexual.
  4. Información inadecuada.
  5. Actitudes negativas.
  6. Exigencias personales.

Raúl Padilla, terapeuta sexual y de pareja explica que «tomando el orgasmo como un reflejo, la respuesta orgásmica se produce por una serie de estímulos que pueden ser de zonas genitales o no genitales», como los visuales, auditivos, olfativos e incluso mentales.

Dentro de las causas físicas también se encuentran enfermedades como la diabetes o el hipotiroidismo, el abuso de alcohol, entre otras.

Cómo llegar al orgasmo

Es difícil generalizar una postura universal, así que lo que hay que hacer es buscar en cada pareja o individuo aquella actividad o estímulo que le genere más placer. En este sentido, también es importante tener en cuenta que cuando hablamos de orgasmos en pareja hay que olvidarse de la sincronía de los mismos.

Sobre las posturas que pueden favorecer el orgasmo, en el caso de la mujer, habría que analizar si los orgasmos son vaginales o del clítoris. «Aunque el centro más sencillo y habitual del origen del estímulo orgásmico en la mujer es el clítoris, otras zonas como la cara superior de la vagina por detrás de la uretra (zona del teórico punto G), los pezones o la zona perianal también pueden activar el orgasmo», informa Balmori.

Para algunos especialistas, los ejercicios de fortalecimiento de suelo pélvico o ejercicios de Kegel, pueden ayudar a mejorar los orgasmos.

Pero recuerda que en el placer no solo influye la estimulación física. Es tan importante descubrir y explorar las zonas erógenas -que muchas veces están por fuera de la zona genital-, como despertar pensamientos, imágenes, aromas, sabores o sonidos que pueden complementar o amplificar los estímulos que generan placer.

Si además existe alguna dificultad o barrera emocional, producto de alguna de las causas que enumeramos más arriba, que esté impidiendo alcanzar el orgasmo, es fundamental tener paciencia. No hay que obsesionarse con tener un orgasmo. Lo fundamental es explorar, conocerse e ir descubriendo puntos de placer de a poco. Después de todo, si logras disfrutar del encuentro, ¿qué importa si no llegas al clímax?

Debes saber que hay conflictos emocionales que también pueden incidir en el sexo. Puede que sean personales o propios del vínculo de pareja. Para mejorar esto, es esencial hacerlo fuera de la cama.

En caso de tratarse de una pareja, la confianza y la comunicación serán también factores fundamentales para desarrollar una sexualidad responsable, empática y placentera.

Fuente: www.bioguia.com

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