Dr. Luis Raúl Betancourt Morales

Pediatra y Neonatólogo egresado de la Universidad La Salle
Centro Médico La Raza y Hospital Star Médica en  Morelia, Michoacán

El nacimiento de un hijo en el seno de cualquier familia es un acontecimiento, generalmente, de felicidad y celebración. Sin embargo, la salud actual y futura de ese pequeño dependerá de las condiciones en las que fue concebido y del ambiente en que se desarrollará. Sabemos que los estilos de vida son decisivos para la salud o enfermedad, y que étnicamente se trasmiten por usos y costumbres de generación en generación, pero en este mundo globalizado, la influencia ambiental, que parece ser ahora determinante, ha cambiado por completo esas tradiciones que incluyen entre otras, la alimentación y la actividad física.

México enfrentó a la desnutrición infantil durante casi todo el siglo XX. Ahora encara un nuevo problema de malnutrición: la obesidad, situando a sus niños en el primer lugar mundial. Los menores con sobrepeso de hoy son en gran parte los hijos y nietos de los desnutridos de ayer. Esto se puede explicar mediante un ejemplo: en Holanda, durante la segunda guerra mundial, las mujeres embarazadas que sufrieron una terrible hambruna dieron a luz bebés con peso extremadamente bajo, pero a los 19 años de edad 100% de esos niños eran obesos.

En los años 80, el Dr. David Barker publicó un estudio similar en el que encontró que el peso bajo al nacimiento condiciona enfermedades del corazón como infarto y angina de pecho, en etapas tempranas de la vida adulta.

Con el advenimiento de la pandemia de obesidad en todo el mundo (“globesidad”), en múltiples estudios científicos se ha comprobado que esta misma situación ocurre en hijos y nietos de madres obesas, por lo que la desnutrición en el útero y la obesidad son dos caras de la misma moneda, condicionando años después una serie de enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, síndrome metabólico, enfermedades coronarias y eventos vasculares cerebrales.

La tecnología en medios de comunicación ha contribuido radicalmente en la alimentación del ser humano y su actividad física. Hoy día abundan alimentos chatarra, establecimientos de comida rápida que ofrecen alimentos con gran aporte de energía; ricos en carbohidratos simples y grasas saturadas.

Respecto a las bebidas azucaradas y carbonatadas, México es hoy el consumidor número uno del mundo, superando por más de 40 litros per cápita anuales a los Estados Unidos, según datos publicados por un estudio realizado en la Universidad de Yale. Además, tanto niños como adolescentes, pasan gran parte de su tiempo frente a un monitor de televisión o computadora en lugar de disfrutar de actividades al aire libre.

La esperanza de vida de nuestros niños con sobrepeso y obesidad, por primera vez en la historia, será menor que la de sus padres o abuelos debido a problemas cardiovasculares derivados de las enfermedades metabólicas originadas por un estilo de vida poco saludable. Las acciones que llevemos a cabo actualmente por las futuras generaciones resultarán en una nación próspera o, en caso contrario, en un país sumido en enormes problemas financieros para resolver la salud precaria de millones de mexicanos.

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