Bañarse diariamente no sólo es necesario por la higiene y salud, sino que es uno de los momentos de relajación del día. Muchas personas se bañan con una temperatura de agua caliente y se cree que está mal. La realidad es que las distintas temperaturas en el agua te ayudaran a diferentes cuestiones de salud de tu cuerpo, así que te dejamos a tu consideración cual prefieres.

El agua caliente nos ayuda a:

  • Relajar los músculos
  • Reducir la fatiga que acumulamos durante el día
  • Aliviar los molestos dolores de cabeza
  • Reducir la hinchazón en alguna parte de nuestro cuerpo
  • Reduce la ansiedad y nos ayuda a tranquilizarnos
  • Ayuda a la liberación de la congestión nasal
  • Remueve las toxinas que tenemos en la piel
  • Abre los poros de la piel y la limpia

El agua fría ayuda  a:

  • Estimular el sistema inmune
  • Incrementar el estado de alerta
  • Revenir resfriados
  • Estimular hormonas antidepresivas, lo que nos ayuda en nuestro estado de ánimo
  • Agiliza el metabolismo
  • Libera la mente, lo que nos hace estar más atentos
  • Reafirmar la piel
  • Reducir la pérdida de pelo

Recuerda que el agua es caliente, no hirviendo, ya que la segunda si puede tener efectos negativos en tu cuerpo. Así que ya sabes, busca qué quieres lograr y toma un baño a la temperatura de agua adecuada, o siempre puedes aplicar bañarte con las dos temperaturas o alternar días.

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