Rocío Rodríguez Cardoso, Directora de Centro AVEC.

Aún existen quienes piensan que papá es quien ejerce la función de proveer a su familia de los bienes económicos que ésta requiera. Sin embargo, no hay visión de la paternidad más alejada de la realidad.

Actualmente, cada vez es más común que los pequeños empiecen a integrar a sus valores y a sus patrones de referencia a mamás que trabajan y a papás que van a recoger a sus hijos a la escuela, o se dedican al hogar y a la crianza.

Asumir una función que no conocen y para la que no fueron educados no es cosa fácil. Algunos papás describen su formación machista en la que el hombre manda y la familia se cuadra ante cualquier demanda de su parte. Otros  han logrado, gracias a la paternidad, perdonar la ausencia de sus padres en sus propias infancias y comprender que finalmente también fueron educados bajo el autoritarismo en el que las labores de la casa y la crianza eran cosa de mamá.

Desafortunadamente, en México aún no podemos hablar de una equidad de responsabilidades con respecto a la presencia de papá en la vida cotidiana de nuestros hijos. A pesar de que hay cambios, persiste la creencia de que un buen padre tiene que ser el que trae el dinero a la casa; pero la dirección del hogar y la educación de los hijos quedan en manos de mamá.

La paternidad, al igual que la maternidad, no es solamente vestir, alimentar, cuidar y llevar a la escuela a los hijos. Es compartir con ellos en el día a día, riéndonos de las alegrías de la vida y conteniendo sus miedos, dolores y tristezas.

Cada familia es única, con sus valores y creencias. En este núcleo se regulan y canalizan los afectos y sentimientos porque es ahí donde podemos mostrarnos como realmente somos, es ahí donde conocen nuestras debilidades y fortalezas.

La mayoría de los padres (y madres) en nuestros días dedican una gran parte de su tiempo al trabajo, guiados por la creencia de producir para sobrevivir o para consumir, como si la paternidad o la maternidad responsable tuvieran como su función más importante lo económico.

Hoy se impone un nuevo modelo de familia. En medio de este proceso de cambio y redefinición, la familia está llamada nuevamente a ser la célula básica de la sociedad.

Estamos viviendo  una nueva realidad en la que podemos trabajar juntos a nivel laboral y familiar. Date  una pausa para pensar: ¿Qué tipo de papá eres?, ¿qué significa educar para ti?, ¿qué estás haciendo en el día a día para lograrlo?, ¿qué tipo de papá tuviste?, ¿cómo crees que tu hijo(a) educará a tus nietos?

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