• No puede colocarse durante la lactancia. Es falso. A diferencia de los métodos anticonceptivos orales, este método no afecta la calidad ni la cantidad de la leche, tampoco al desarrollo infantil.
  • Su uso puede afectar el regreso a la fertilidad. Falso. La fertilidad regresa rápidamente a la normalidad después de retirarlo. El endometrio regresa a su estado normal y la menstruación reaparece en los próximos 30 días.
  • Con su uso aumentan las probabilidades de embarazos ectópicos. No es verdad. La tasa de embarazo ectópico (ocurre por fuera del útero, generalmente en la trompa de Falopio) en las usuarias del endoceptivo ha sido 0,1 por 100 mujeres/año.
  • Tiene baja eficacia en comparación con los anticonceptivos orales. Es falso. El índice de falla es menor.
  • Provoca dolor y sangrado abundante. Falso. Se utiliza para evitar la concepción y también se indica para el tratamiento de la menorragia idiopática (sangrado menstrual abundante). Produce una reducción del volumen de sangrado durante las menstruaciones, disminuye los dolores menstruales y evita las anemias porque proporciona al organismo un importante ahorro de hierro.
  • Incrementa las posibilidades de cáncer de mama. Es falso. Los datos disponibles muestran que el endoceptivo no incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres premenopáusicas de menos de 50 años de edad.
  • Provoca dolor de cabeza permanente. No es verdad. Los efectos secundarios son temporales y ceden con el tiempo.
  • Puede perforar el útero. Es falso. Con una correcta colocación del dispositivo, no perfora el útero.

Ahora que estás más informada, está en tus manos comparar y decidir el método anticonceptivo que más se adapte a tus necesidades y preferencias.

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