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El reflujo es un padecimiento muy común que se manifiesta en los lactantes por la regurgitación del alimento ingerido, principalmente leche o líquidos del estómago hacia la boca. A pesar de que este padecimiento se presenta con gran frecuencia, no es normal y debe vigilarse para evitar complicaciones.

Generalmente el reflujo se genera porque el esfínter gastroesofágico; la “válvula” que regula la apertura y cierre del esófago, tiene dificultad para permanecer cerrado. Por esta razón, además de la regurgitación de los alimentos, es común que los jugos gástricos encargados de deshacer la comida, también regresen al esófago y provoquen irritación del tracto.

Se puede sospechar de la presencia de reflujo cuando el bebé llora de manera muy frecuente después de la alimentación, produce mucha saliva, rechaza el alimento, se despierta irritado sin causa aparente y tiene mal aliento.

El reflujo puede ocasionar dificultad para respirar en el menor, o puede ser indicador de alguna alteración anatómica, por lo tanto se recomienda acudir con el médico especialista ante cualquier síntoma de reflujo para prevenir el daño a las mucosas o para descartar cualquier padecimiento de mayor gravedad.

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