Hemos crecido con la idea de que el consumo de la leche de vaca es necesario para el desarrollo del ser humano, especialmente durante la época de crecimiento, ya que fortalece los huesos y aporta muchos otros beneficios. Sin embargo, hay algunas cosas que no sabemos sobre esta bebida que siempre está presente en la mesa.

Actualmente, los beneficios de la leche de vaca no están completamente confirmados. De acuerdo a un estudio publicado por el British Medical Journal, puede ser contraproducente, ya que en el pasado, los seres humanos no eran capaces de procesar la lactosa en la leche de vaca y hoy en día sólo el 35% de la población puede hacerlo, después de los ocho años.

Es verdad que su contenido en calcio es alto, pero este no es del todo asimilado por los humanos, ya que en su intento de procesarlo, el organismo lo deposita en las articulaciones, provocando artritis y reumatismo.

Asimismo, el nivel de hierro que contiene, no es suficiente para los humanos, por lo que no es asimilado correctamente por el cuerpo. Esto puede ser causante de diferentes tipos de cáncer.

La leche de vaca también tiene un alto contenido en caseína, lo cual favorece el crecimiento de los huesos de los terneros, pero esta cantidad de caseína no es buena para el ser humano, ya que genera una gran cantidad de flema para liberarse de las toxinas. La flema produce alergias, otitis, obesidad, sinusitis entre otras enfermedades.

Se recomienda sustituir este alimento por otros que también son fuente de calcio como la leche de almendra, la leche de soya, avena, vegetales verdes, nueces, almendras, tofu, lentejas, calabaza, apio, etc.

Fuente: saludyvidanatural.com y pictoline.com

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