En México y en el mundo las enfermedades del corazón y el cáncer son las principales causas de muerte. El tratamiento oportuno del cáncer ha mejorado notablemente el pronóstico de los pacientes, sin embargo, la quimioterapia puede afectar la función del corazón y a esto se le conoce como cardiotoxicidad, de manera que podemos tener pacientes curados del cáncer, pero con secuelas en el corazón, o peor aún, con ambas enfermedades.

Los factores de riesgo para presentar cardiotoxicidad podemos agruparlos en:

1) Propios del paciente como susceptibilidad genética, menores de 18 años y hombres mayores de 50 o mujeres mayores de 65 años;

2) enfermedades asociadas como obesidad, diabetes mellitus, hipertensión arterial sistémica, tabaquismo, insuficiencia renal;

3) enfermedad cardiovascular previa;

4) la más importante, que reciban quimioterapia con antraciclinas solas o asociadas a trastuzumab entre otras y dosis altas de radioterapia en el tórax.

En el cáncer de mama y leucemia se utilizan las antraciclinas; en cáncer de mama y gástrico el trastuzumab por mencionar algunos. La incidencia, es decir, los casos nuevos de cardiotoxicidad por quimioterapia es variable, pero va de un 9% a un 28%; en otras palabras de 1-3 pacientes por cada 10; evidentemente entre más factores de riesgo, mayor riesgo de cardiotoxicidad.

La cardiotoxicidad puede manifestarse con síntomas de insuficiencia cardiaca, como falta de aire, y en casos más avanzados, sensación de latido cardiaco rápido e hinchazón de piernas; también pueden tener arritmias que son alteraciones del ritmo cardiaco o hipertensión arterial sistémica de difícil control con más de dos fármacos.

No debemos esperar a que el paciente tenga síntomas para hacer el diagnóstico. Para la detección de cardiotoxicidad se utilizan técnicas de imagen como ecocardiograma que es un ultrasonido del corazón o el MUGA que es un estudio de medicina nuclear; o resonancia magnética del corazón.

Los oncólogos de manera rutinaria solicitan dichos estudios en pacientes con riesgo de cardiotoxicidad. Hay casos en que la cardiotoxicidad no se detecta por las técnicas convencionales por lo que se requieren equipos especiales de ecocardiografía que dispongan de programas específicos para ello.

Estos pacientes deben ser tratados por un equipo multidisciplinario conformado por el oncólogo, cardiólogos clínicos y expertos en imagen cardiovascular en Clínicas de Cardio-oncología para recibir tratamiento específico y vigilancia ya que se ha demostrado que la insuficiencia cardiaca puede presentarse varios años después de terminar la quimioterapia.

En el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez contamos con la Clínica de Cardio-oncología y trabajamos de manera conjunta con el Instituto Nacional de Cancerología y con el FUCAM (Fundación de Cáncer de Mama) de manera que se pueda brindar el diagnóstico y tratamiento oportuno de Cardiotoxicidad con el fin de que los pacientes puedan tener un mejor pronóstico. Las autoridades de salud deben de seguir apoyando en forma oportuna la formación de equipos multidisciplinarios y en la adquisición de equipo específico.

Por: Dra. Laura Leticia Rodríguez Chávez
Clínica de Cardio-oncología
Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez

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