Comer fruta fresca como arándanos, uvas y manzanas ayuda a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (la más común), mientras que beber jugos de fruta industriales puede aumentarlo, según un estudio publicado este viernes.

El consumo de fruta es por lo general recomendado para prevenir diversas enfermedades crónicas, incluida la diabetes tipo 2, aunque resultados de estudios epidemiológicos sobre esta enfermedad habían sido hasta ahora contradictorios.

Investigadores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Singapur han compilado los datos de tres estudios estadounidenses realizados con un total de 187.383 personas (151.209 mujeres y 16.173 hombres).

Estos expertos estudiaron el consumo de frutas y de jugo de frutas con la ayuda de cuestionarios que los participantes rellenaron cada cuatro años durante un largo periodo, de 19 a 24 años.

Más de 12.000 personas (6,5% de todos los participantes) desarrollaron una diabetes tipo 2 durante el estudio.

A diferencia de otros estudios realizados en el pasado, los investigadores de este estudio no encontraron ninguna relación entre el consumo de fruta fresca con un alto índice glucémico (como en el caso de las uvas y los plátanos) y un mayor riesgo de desarrollar diabetes.

Sin dejar de reconocer algunos límites en la realización de su estudio (dificultad para aislar el consumo de ciertas frutas, muestra del estudio compuesta principalmente por profesionales de salud de origen europeo), los investigadores creen que éste refuerza las actuales recomendaciones sobre el consumo de fruta fresca para prevenir la diabetes.

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