Por: Ayeza Bonilla Islas

“…duele, pero es mejor un pequeño dolor que
una gran enfermedad”.

 

Como papás, es muy importante saber la importancia de la vacunación, pues es el esfuerzo de muchos profesionales que con sus investigaciones producen vacunas seguras que ayudan al cuerpo a prevenir, con sus propios sistemas de defensa, que se desencadenen ciertas enfermedades. Gracias a las vacunas, se ha logrado erradicar algunos padecimientos, como la viruela, y disminuir considerablemente la frecuencia de otros, como la poliomielitis.

Cada vez son más las vacunas disponibles para prevenir enfermedades que hasta hace unos años resultaban fatales para los niños.

 

¿Cómo funcionan las vacunas?

Al aplicar la vacuna, se está introduciendo en el cuerpo una preparación específica de ANTÍGENOS, que son las sustancias del microbio que desencadenan la reacción del organismo para formar ANTICUERPOS. Los anticuerpos son nuestras “defensas”, que aprenden a reconocer a los antígenos para atacarlos.

Es lógico pensar que cuando nos vacunan, tendremos cierta reacción a su aplicación, ya que nos están “infectando” de una manera muy leve para que nuestro cuerpo aprenda a reconocer estos antígenos y a formar anticuerpos para atacarlos. Después de la aplicación, podemos estar tranquilos de que la infección “real” en el futuro no nos enfermará, ya que nuestro organismo está preparado para atacarla, pues ya la conoce.

Son una pequeña dosis de los mismos microorganismos que producen la enfermedad.

¿Cuándo debo vacunar a mi hijo?

Existe un esquema de vacunación programado para aplicar las vacunas y sus refuerzos a determinadas edades, pues después de los dos meses los niños son más susceptibles a ciertas enfermedades infecciosas. Por un lado, pierden la protección que mantienen de su mamá al nacer y, por el otro, pueden tener una buena respuesta inmune, es decir, que reaccionan adecuadamente a la presencia de antígenos con la formación de anticuerpos para atacar la infección. Otras vacunas, como la de tuberculosis, se aplican al nacer, pues es el momento oportuno para una buena respuesta inmunológica.

¿Qué enfermedades pueden prevenirse con la vacunación?

Sarampión, tétanos, rotavirus, varicela, rubéola, difteria, tosferina, hepatitis, polio, influenza, papiloma humano, entre muchas otras.

Siempre ha sido mejor invertir en la prevención de las enfermedades que los gastos que se generan de ellas.

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