Mito: El(la) ginecólogo(a) es el especialista indicado para cuidar la salud de las glándulas mamarias.
– Realidad: De todos los mitos existentes, este representa quizá, el más arraigado en la mente de la población mexicana,  hombres y mujeres, y el que más afecta al país en cuanto a este problema de salud se refiere.
– Los especialistas en ginecología y obstetricia, al menos en México, tienen una preparación muy escasa en cuanto a enfermedades mamarias se refiere.
– Para garantizar una vigilancia adecuada y la detección oportuna del cáncer de mama y proporcionar su tratamiento correcto, es necesario crear consciencia en nuestra población de que se debe acudir con un oncólogo.
Mito: Sólo las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama tienen riesgo de tener cáncer de mama también.
– Realidad: Dos terceras partes de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama no tienen un factor de riesgo identificable para la enfermedad. Esto significa que cualquier mujer está en riesgo.
Mito: Los antecedentes familiares por la rama paterna no son tan importantes como aquellos por la rama materna.
– Realidad: En la mayoría de los casos  en México no existe un factor hereditario, es decir, son pocos los casos que tienen un factor genético heredado asociado. En estos casos es muy importante establecer los antecedentes familiares tanto en la rama paterna como en la materna, ya que tienen la misma importancia.
Mito: El cáncer de mama es una sola enfermedad.
– Realidad: Cuando hablamos de cáncer de mama pensamos, lógicamente, que se trata de una sola enfermedad, que todos los casos se diagnostican de la misma manera, que se tratan por igual y que, en general, tienen el mismo pronóstico.
– El término “cáncer de mama” agrupa a una serie de enfermedades con presentación, comportamiento, diagnóstico, tratamiento y pronóstico similares, más no iguales.
– Existen varios tipos diferentes de cáncer de mama y cada uno tiene implicaciones únicas.
– Por poner un ejemplo, hay tumores malignos que se originan en los ductos que transportan leche, hay otros que se originan en los lobulillos encargados de producir leche y otros más originados en la parte no glandular de la mama.
– Su comportamiento y agresividad son distintos y, por lo tanto, el enfoque terapéutico también lo es.
Mito: El cáncer de mama no es doloroso.
– Realidad: Todos los dolores que padecemos son transmitidos por pequeñas terminales nerviosas que constituyen una inmensa red a lo largo de nuestro cuerpo. Por lo tanto,  para que exista dolor es necesario que se estimulen estas terminaciones nerviosas.
– El hecho de que un tumor no produzca dolor, tan solo significa que no ha estimulado algún nervio.
– No existen generalidades a este respecto, pero la presencia o ausencia de dolor no determina el origen de un tumor y mucho menos la probabilidad de que sea benigno o maligno.
Mito: La mayoría de las bolitas que aparecen en la mama son cancerosas.
– Realidad: Más del 80% de las bolitas que se pueden tocar en una glándula mamaria  son de origen benigno (fibroadenomas o quistes) y no requieren de ningún tratamiento.
– Sin embargo es muy importante tener una disciplina de autoexploración de los senos y reportar a tu médico oncólogo cualquier cambio en tus senos y cualquier bolita
Mito: El cáncer de mama siempre se presenta como un tumor palpable.
– Realidad: En nuestro país la gran mayoría de las mujeres buscan ayuda cuando detectan la presencia de una bolita en el seno; sin embargo esta no es la única manera de diagnosticar la enfermedad.
– Los estudios de imagen, como la mastografía y el ultrasonido, tienen como objetivo detectar tempranamente la presencia de cáncer, o sea, cuando la enfermedad es tan temprana que no ha logrado formar una bolita.
– También existen variedades de la enfermedad en las que no se encuentra una bolita como tal, por ejemplo la enfermedad de Paget o el carcinoma inflamatorio
Mito: El riesgo de tener cáncer de mama disminuye con la edad.
– Realidad: La gran mayoría de los casos de cáncer de mama se presentan en mujeres de entre 40 y 60 años de edad.
– Actualmente, y cada vez más frecuente, estamos diagnosticando mujeres más jóvenes, incluso menores de 30 años.
– Esto hace pensar a mucha gente que, una vez cumplidos los 60 años, es improbable tener cáncer de mama.
– Contrario a esta creencia, la probabilidad de tener cáncer de mama aumenta importantemente con la edad.
– De cada 8 mujeres en nuestro país, una va a tener la enfermedad en algún momento de su vida.
El riesgo según edad es el siguiente:
Menor de 30 años          1 en 2,212
30-40 años                       1 en 235
40-50 años                       1 en 54
50-60 años                      1 en 23
60-70 años                       1 en 14
70-80 años                       1 en 10
De por vida                    1 en 8
Mito: Las mujeres con senos grandes tienen más riesgo de tener cáncer de mama.
– Realidad: Muchas mujeres con mamas pequeñas creen estar protegidas contra la enfermedad. Nada más alejado de la realidad.
– El tamaño de la glándula no guarda ninguna relación con el riesgo de cáncer.
– Un seno pequeño es mucho más fácil de palpar y la presencia de un nódulo es más fácilmente detectable.
– Esta es quizá la única diferencia existente.
Mito: Usar brassiere con varillas incrementa la posibilidad de tener cáncer de mama.
Realidad: Supuestamente las varillas metálicas del sostén impiden o dificultan el retorno linfático de  la glándula mamaria, ocasionando que ciertas toxinas se acumulen causando cáncer de mama. Esto no tiene ningún fundamento científico.
Mito: Los desodorantes y antitranspirantes causan cáncer de mama.
– Realidad: Hasta el momento no se ha encontrado una relación directa entre el uso de desodorantes/antitranspirantes y la presencia de cáncer de mama
Mito: La cafeína incrementa el riesgo de cáncer de mama.
– Realidad: El café, el té y los refrescos de cola contienen unas sustancias llamadas “xantinas”.
– Son principalmente estimulantes del sistema nervioso, pero también tienen efectos en otras partes del cuerpo, como las glándulas mamarias en donde pueden ocasionar dolor importante (mastalgia).
– No existe ninguna relación demostrada entre la ingesta de xantinas y el desarrollo de cáncer de mama
Mito: El uso de anticonceptivos hormonales causa cáncer de mama.
– Realidad: El uso de la píldora anticonceptiva se popularizó en México durante la década de los sesentas.
– Con el avance en el campo de la farmacología,  actualmente los anticonceptivos hormonales (píldoras, parches, inyecciones e implantes) contienen una cantidad muy pequeña de estrógenos y progesterona.
– Estudios serios demuestran que el riesgo para cáncer de mama no se ve afectado por el uso de estos medicamentos, incluso en pacientes que los han tomado por más de diez años.
Mito: Amamantar puede producir cáncer de mama.
– Realidad: No existe relación alguna entre la lactancia y el desarrollo de cáncer de mama. De hecho, la lactancia se considera un factor protector. Esto no quiere decir que las mujeres que lactaron no pueden tener cáncer de mama.
Mito: Es peligroso hacerse una mastografía antes de los cuarenta años.
– Realidad: El tejido mamario de mujeres más jóvenes (menores de 40 años) es más denso y más aún si no han amamantado.
– Los rayos X de una mastografía, por lo tanto, no alcanzan a penetrar este tejido y la visualización es muy deficiente.
– No existe ningún peligro de realizarse una mastografía en estos casos; más bien el estudio no nos aporta la información que requerimos.
Mito: Una mastografía anual te expone a una cantidad peligrosa de radiación que puede causar cáncer de mama.
– Realidad: Si bien es cierto que la mastografía utiliza radiación, ésta es tan pequeña que el riesgo de tener problemas es muy pequeño comparado con los enormes beneficios que nos da la imagen obtenida a través de este estudio
Mito: Una mastografía anual te expone a una cantidad peligrosa de radiación que puede causar cáncer de mama.
– Realidad: Si bien es cierto que la mastografía utiliza radiación, ésta es tan pequeña que el riesgo de tener problemas es muy pequeño comparado con los enormes beneficios que nos da la imagen obtenida a través de este estudio.
Mito: Una mastografía negativa significa que no debo de preocuparme.
– Realidad: A pesar de ser un estudio considerado como estándar de oro para el diagnóstico de cáncer de mama, la mastografía falla en detectar de un 10 a un 20% de tumores malignos en el seno
Mito: Después de la menopausia no necesito autoexplorarme.
– Realidad: Esta creencia, de que después del cese de la menstruación (menopausia) el riesgo para cáncer de mama disminuye, es peligrosamente falsa.
– La menopausia solo indica la terminación de la edad fértil en la mujer, nada más. Es muy importante conservar la rutina de autoexploración mensual, escogiendo un día fijo de cada mes
Mito: La salida de líquido por el pezón es indicativa de cáncer de mama.
– Realidad: Una de las condiciones más alarmantes para cualquier mujer es la salida de líquido por uno o ambos pezones.
– Hasta un 20% de mujeres sanas puedes experimentar salida de líquido blanquecino, transparente, amarillento o verdoso por los pezones.
– Hasta un 60% de mujeres pueden experimentar esto durante la autoexploración y no necesariamente quiere decir que tienen cáncer de mama y no debe ser motivo de angustia.
– Cuando este líquido es sanguinolento se considera anormal y deben de practicarse estudios para determinar su origen.
– Sólo 10% de esos casos se asocian a cáncer de mama.
Es importante ponerte en contacto con tu médico e informarle de estos cambios para que en conjunto determinen cual es la mejor manera de abordar este problema, principalmente si:
– la salida de líquido es acuosa o sanguinolenta y tiene un tono rosa, rojo o café,
– el líquido es pegajoso y/o de color negro,
– sale espontáneamente sin exprimir el pezón,
– es persistente, y/o
– sale de un solo lado.
Recuerda que ante cualquier duda es preferible consultar con un especialista en  oncología.
Mito: Operar un tumor canceroso conduce directamente a la diseminación del cáncer de mama.
– Realidad: Este es un mito parcialmente cierto. Hacer cirugía en un tumor maligno con malos criterios o mala técnica, indiscutiblemente condicionará la diseminación de células malignas en el organismo.
– Es por esto que la cirugía de estos tumores debe ser llevada acabo por especialistas altamente entrenados en oncología, en cuyo caso no existe el riesgo de diseminación.
Mito: Pacientes recién operados no deben acercarse a fuentes de calor como estufas y calentadores.
– Realidad: Este representa un mito muy viejo y con origen difícil de rastrear. Mis investigaciones a este respecto no me condujeron ni cerca de su origen.
Mito: Los pacientes en recuperación de una cirugía no deben comer carne de puerco.
– Realidad: Al igual que el caso anterior, no pude indagar el origen de esta aseveración, pero es una de las creencias más arraigadas en la población.

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