La contaminación ambiental del aire genera neurotoxicidad en estructuras cerebrales y, como consecuencia: envejecimiento cerebral.

1. La exposición a contaminantes del aire ambiental, especialmente material particulado (PM), contribuye al aumento de riesgo a diversos trastornos neurológicos.
2. Las partículas contaminantes finas ambientales con diámetros aerodinámicos <2.5μm, generadas por los procesos de combustión, son riesgosas para la salud cardiovascular, respiratoria y neurológica.
3. En el estudio Ambient Air Pollution and Neurotoxicity on Brain Structure: Evidence from Women’s Health Initiative Memory Study publicado en Ann of Neurology de este mes. Resultados:

• La exposición a la contaminación del aire puede acelerar el envejecimiento del cerebro.
• Esta publicación fue un estudio prospectivo de 1403 mujeres sin demencia residentes en EUA (New England / New York).
• Realizado entre 1996-1998 y culminado entre 2005 y 2006. A estas mujeres de entre 65 a 89 años se les midió el volumen cerebral con resonancia magnética.
• En el estudio se descartaron las covariables: como el tabaquismo, la actividad física, presión arterial, índice de masa corporal, la educación y los ingresos económicos.

4. El incremento de 3.49 microgramos/cm3 de exposición acumulativa a los contaminantes se asoció con una disminución de 6.2 cm3 de sustancia blanca cerebral, lo cual equivale a uno a dos años de envejecimiento del cerebro.
5. El cerebro es vulnerable a los efectos de partículas suspendidas: estos contaminantes tiene un efecto directo en el deterioro cognitivo y el envejecimiento cerebral acelerado.
6. Las partículas suspendidas contaminantes disminuyen el flujo sanguíneo cerebral y el aporte de oxígeno de la sangre a las neuronas.
7. La exposición a partículas suspendidas tiene efectos negativos en ele cerebro: un menor volumen de sustancia blanca pero no de sustancia gris:

• Se modifica la morfología de las neuronas y su velocidad de conducción pero no el número de células del cerebro.
• Esto se identifica en personas expuestas a contaminantes, independientemente de la demografía, el estatus socioeconómico, el estilo de vida y características clínicas, incluyendo factores de riesgo cardiovascular o diabetes.

8. Las regiones del cerebro más dañadas por los contaminantes son: los lóbulos frontal, parietal, temporal y el cuerpo calloso.
9. La mala calidad de aire tiene consecuencias en los cerebros seniles con mayor impacto negativo comparado con los cerebros jóvenes. Sin embargo. Las partículas suspendidas contaminantes pueden ser biomarcadores de envejecimiento acelerado del cerebro. En estudios de autopsia, fueron mayores los cambios cerebrales de cadáveres de niños y adultos jóvenes que viven en las zonas urbanas con altos niveles de contaminantes (se asocian con volúmenes cerebrales más pequeños).
10. Las lesiones cerebrales puede ser consecuencia de cambios en la producción de la mielina, transporte axonal, lesiones inmunológicas por incremento en la producción de interleucinas que agredan a la mielina de las neuronas (la mielina es un recubrimiento de las neuronas, su disminución las hace vulnerables a lesiones y disminuye su función de conducción de información).

Comentarios

comentarios