Nut. Norma Rábago, Nutrición y Bariatría. Hospital Ángeles México. Torre A-601 Tel 5272-6211 3621-6448.

La prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños representa un problema importante de salud pública en nuestro país. Se piensa que las dietas con contenido elevado de energía y grasas, junto con estilos de vida sedentarios, son los principales factores que contribuyen al aumento de peso.

Asimismo, se cree que en la enfermedad cardiovascular -que constituye una de las principales causas de muerte y morbilidad- también intervienen la dieta y los estilos de vida sedentarios. Los hábitos, las preferencias y los comportamientos alimenticios establecidos durante la lactancia mayor y la etapa preescolar influyen no sólo en los hábitos dietéticos futuros, sino también en el estado de salud posterior.

  • Cuando empezamos a hablar de la nutrición en niños en edad preescolar es importante empezar por los padres, y sobre qué conocimientos deben adquirir para empezar con una buena educación al comer.
  • Tenemos que resaltar la importancia de que los padres modelen este tipo de dieta para sus hijos o que “hagan lo que dicen y lo que hacen”.
  • Los padres deben responder de manera adecuada a las señales de hambre y saciedad del niño.
  • Deben centrarse en el objetivo a largo plazo del desarrollo de autocontroles de alimentación saludables en los niños. Además, deben enfocarse en la composición y cantidad de alimentos que consumen sus hijos.
  • Es necesario proporcionar a los niños raciones apropiadas para su edad.
  • Los padres deben evitar el control de la ingesta alimenticia de los niños al sujetarse a contingencias (“no hay postre hasta que termines de comer”) y prácticas coercitivas (“limpia el plato, hay muchos niños en el mundo que se mueren de hambre”).
  • Deben tener precaución de no restringir de manera estricta los “alimentos chatarra”, que tienen contenido elevado de grasa y azúcar, a tal grado que se vuelvan aún más deseables para el niño.
  • Los niños tienen preferencia no aprendida por los sabores dulces y un poco salados. Tienden a rechazar los alimentos amargos, ácidos y condimentados.
  • Nunca se debe forzar a los niños a comer algo.
  • Es importante tener lineamientos, esto es, poner énfasis en ofrecer a los niños alimentos variados, incluyendo productos de grano, frutas y verduras, y productos lácteos de bajo contenido graso, carnes magras, frijoles, pescado y pollo.
  • Los alimentos de alto contenido graso y de azúcares, como dulces, galletas y pasteles, se deben limitar.

Para aquellos que no sepan qué alimentos deben comer los niños es importante llevar un control, por ejemplo:

DOMINGO LUNES MARTES MIÉRCOLES JUEVES VIERNES
LECHE 2 porciones 2 2 2 2 2
CARNE 2 porciones 2 2 2 2 2
VERDURAS 3 porciones 3 3 3 3 3
FRUTAS 2 porciones 2 2 2 2 2
GRANOS 3 porciones 3 3 3 3 3

Este registro debe incluir las porciones consumidas en desayuno, refrigerio, comida y cena.

Utilice esta información para darse idea de los alimentos que su hijo come durante la semana. Marque los alimentos consumidos cada día y el número de raciones correspondiente. (Por ejemplo: si se come una rebanada de pan tostado en el desayuno escriba “pan tostado” y rellene 1 porción del grupo granos).

La cantidad de porciones que se muestran para cada grupo representa la cantidad de raciones que se comen cada día. Al final de la semana, si observa varias raciones en blanco ofrezca más alimentos de esos grupos en los días siguientes.

Este debe de ser un trabajo diario, tenga en cuenta que es un plan para su niño pequeño y necesita su ayuda para adquirir una buena educación alimentaria.

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