Los funerales ecológicos son una opción comprometida con el medio ambiente y son menos costosos que los servicios funerarios tradicionales; en México son pocas las empresas que han iniciado su comercialización y operación, sin embargo, con seguridad, este servicio se irá abriendo camino.

Dentro de las alternativas ecológicas existen nuevas propuestas colaterales que buscan reducir las consecuencias negativas al medio ambiente, como son: ataúdes de cartón, urnas biodegradables de diversos materiales y los funerales ecológicos, propiamente.

Los servicios de inhumación tienen un impacto ambiental significativo. Los ataúdes se fabrican de maderas preciosas que pueden ser resultado de talas clandestinas que provocan la pérdida de selvas y bosques, los ataúdes metálicos y los diversos materiales que se utilizan en su fabricación, el uso de herrajes metálicos, barnices, fibras sintéticas y los productos químicos que se utilizan para preservación de los cuerpos, son contaminantes del medio ambiente.

La cremación, cada vez más recurrente en México, también tiene su impacto ambiental negativo. La unidad crematoria alcanza una temperatura de 800º C, con el consumo energético correspondiente. Se requiere de carbón activado para tratar los gases producto de cada cremación.

Algunos expertos aseguran que con la cremación se pueden emitir sustancias contaminantes y nocivas para la salud; la cremación de un cuerpo humano emite al medio ambiente dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero involucrado en el cambio climático. El verter las cenizas en zonas naturales de forma regular, puede causar daños ambientales, como deterioro del terreno o a la destrucción de los nutrientes en los ecosistemas acuáticos.

El factor económico también es favorable para los funerales ecológicos. Los precios varían según los países, las ciudades y los sistemas utilizados. Se calcula que cuestan 20% menos que los tradicionales. En Estados Unidos, uno de los países con mayor auge de este sistema ecológico, se estima que la mayoría de los funerales cuestan más de 10 mil dólares, mientras que un entierro ecológico cuesta 2 mil dólares o menos.

Las posibilidades para realizar un funeral ecológico son muy diversas:

Materiales reciclados y biodegradables: los materiales convencionales se sustituyen por otros más amigables con el entorno. Recuerdos de papel reciclado, sistemas que filtren los elementos tóxicos de los crematorios, urnas que se disuelven en el ambiente.

Recolección de los residuos procedentes de funerarias: recuperar y reciclar los implantes y demás restos metálicos de los crematorios.

Traslado ecológico en una bolsa elaborada con varias capas de algodón y bioplástico y sin zinc: Este metal, nocivo para la salud y el medio ambiente, se utiliza en el revestimiento convencional a la hora de trasladar a los difuntos.

Urnas y ataúdes ecológicos: los materiales y modelos son cada vez más variados, como el cartón reciclado, el papel reciclado para el relleno del ataúd, la urna maceta, las urnas de sal o arena. Los más tradicionales pueden elegir ataúdes de madera, pintados con tintes al agua en vez de barniz, sin herrajes metálicos.

Procesos funerarios alternativos: hay una gran variedad de sistemas que pueden utilizarse. La cremación solar; la promación que mediante nitrógeno líquido y vibraciones transforma al finado en un polvo completamente ecológico; la hidrólisis alcalina, que usa un disolvente reciclable para convertir los huesos en polvo.

Finalmente, la necesidad es crear nuevas opciones ecológicas para los servicios funerarios tradicionales y adecuarlas a nuestra idiosincrasia, y parafraseando a Sir Lord Robert Baden-Powell of Gilwell: “Dejar este mundo en mejores condiciones de como lo encontramos… para que las futuras generaciones se realicen en un entorno sano y de responsabilidad con el medio ambiente”.

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