Lic. Florencia Bevilacqua, Psicoterapeuta de PSIPRE S.C.

lic_florencia@psipre.com

Actualmente, nuestro país está atravesando una época de mucha inseguridad y hechos violentos que hasta hace algunos años era poco común para los mexicanos. Esto nos ha llevado a vivir un momento de cambios y crisis, y sobre todo de pérdidas: pérdida de tranquilidad, de actividad social, pérdida económica, de trabajo, pérdida de connacionales o incluso de seres queridos; ya sea porque emigran, o en el caso más lamentable y doloroso, porque mueren en manos de criminales o de enfrentamientos.

Esto, sea de manera directa o indirecta, nos afecta a todos -a unos más que a otros- pero ante estas pérdidas todos atravesamos por un duelo. Éste es un proceso adaptativo, lo que significa que es normal en el ser humano, y es necesario para poder recuperar el equilibrio emocional.

Seguramente han notado entre la gente que los rodea que hay quienes sufren mucho más que otros esta situación, entonces ¿de qué depende que haya personas que son más susceptibles a lo que sucede actualmente en nuestro país?

–       Definitivamente, si han sido víctimas directamente, se entra en un episodio de estrés postraumático inevitable.

–       Temperamento: hay personas que poseen menos recursos emocionales y pueden sufrir las pérdidas de manera más intensa; esto es de nacimiento.

–       Carácter: hay personas que han “aprendido” a superar de manera más lenta las situaciones, ya sea por antecedentes familiares (ej. mamá depresiva) o la cultura.

–       Duelo no resuelto reactivado: éste es un punto muy importante. Cuando la persona sufre de manera irracional ciertas situaciones, muy probablemente existe un duelo antiguo en donde la persona se vio estancada, y es normal que en cada situación dolorosa se reactive. Aquel viejo dolor se desplaza a lo nuevo y se sufre mucho más de lo esperado; esto tiende a ser inconsciente.

El duelo no resuelto es más común de lo que parece, y es difícil de identificar pues suele disfrazarse bajo la máscara de un miedo acorde con la realidad.

Si bien es cierto que hay que tomar las precauciones seriamente, también es cierto que como seres humanos tendemos a adaptarnos, inclusive a lo que nos pone a prueba.

¿Qué debemos tomar en cuenta?

–       Si me está afectando significativamente las diferentes áreas de mi vida: social, emocional, personal, laboral, académica, etc.

–       Si me invaden sentimientos extremos de miedo, angustia, odio, impotencia.

–       Si me invaden pensamientos de ¿qué voy a hacer?, ¿debería alejarme de la problemática?, ¿cómo y a dónde me puedo escapar?

–       Y lo más importante: si han pasado más de seis meses y no logro sentirme mejor.

Si te sientes identificado con alguno de estos puntos, probablemente ya no estés viviendo un proceso adaptativo sino una depresión, que debe de ser atendida lo antes posible por un profesional de la salud mental como psicoterapeuta y/o psiquiatra.

El duelo siempre puede ir acompañado por especialistas, como psicólogos y tanatólogos, no tienes por qué sentirte solo.

Bookmark and Share

Comentarios

comentarios