De acuerdo con un reciente estudio, un elemento clave para que una dieta funcione es descansar adecuadamente. Dormir menos horas de las adecuadas disminuye el efecto de los regímenes destinados a perder kilos de más.

La Organización Mundial de la Salud calcula que 1.000 millones de adultos sufren de sobrepeso y 300 millones de obesidad. Tampoco es una simple cuestión de estética, ya que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir múltiples patologías, como problemas cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, depresión, artritis, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer.

Para averiguar el efecto del sueño en las dietas destinadas a aliviar el sobrepeso y la obesidad, los autores trabajaron con voluntarios de 35 a 49 años. Todos comenzaron una dieta equilibrada con una restricción de calorías.

Durante las primeras dos semanas los participantes durmieron 8,5 horas por días, mientras que en los siguientes 15 días descansaron 5,5 horas. Durante la jornada realizaron sus actividades cotidianas, como trabajar o practicar sus hobbies de siempre.

Durante las semanas que durmieron 8,5 horas los voluntarios lograron perder casi tres kilos, mientras que en el período siguiente (cuando descansaron muy poco) solo bajaron 1,5 kilos. Además, cuando los participantes estuvieron en la cama lo suficiente lograron perder una mayor proporción de grasa corporal.

A su vez, un buen descanso contribuyó a que controlaran mejor su hambre. Cuando dormían bien no aumentó la cantidad de la hormona grelina en sangre mientras que sí creció cuando pasaban poco tiempo en la cama. Esta hormona es responsable de generar hambre y de reducir el gasto de energía en el cuerpo.

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