Aceites vegetales, comestibles, minerales, de coche; además de grasa animal, silicón líquido, entre otras, son sustancias que inyectan muchos charlatanes para moldear la figura, pero sólo ponen en riesgo tu salud. Dentro de los efectos que producen estos “pseudo-tratamientos” están la aparición de discromía, hiper o hipocromía (aumento o disminución del color de la piel, respectivamente).

Asimismo, dependiendo del estadio de la enfermedad producida, ya sea por el agente inyectado o por el tiempo de evolución, las personas llegan a presentar alteraciones de elasticidad, esclerosis, úlceras y, en los casos más graves, pérdida de órganos o la muerte.

Los síntomas más comunes son endurecimiento del sitio inyectado, dolor, inflamación de dicha zona, episodios de fiebre, cambios de coloración de la piel, salida de material por los sitios de punción, deformidad de la zona inyectada, entre otros. Es vital que se acuda de inmediato con un profesional, haciendo hincapié en que sea alguien calificado para ello.

La sintomatología puede presentarse a corto o largo plazo (depende del tipo, la cantidad y la respuesta inmunológica a la sustancia). Se ha visto que las reacciones ocurren, en la mayoría de los casos, 15 a 20 años después del tratamiento, aunque en ocasiones, los pacientes acuden a consulta a las pocas semanas para solicitar ayuda.

Quienes resultan más afectados por este tipo de engaños son las mujeres jóvenes de cualquier estrato social; siendo los senos, los glúteos, las piernas y la región facial las más comúnmente dañadas. Sin embargo, no por ello se ha dejado de ver este fenómeno en otro rango de edad o género.

Aunque no se saben cifras concretas sobre la prevalencia de esta situación, es muy probable que México se encuentre ante un problema de salud pública. Se recomienda, por ello, invitar a la población en general a realizar conciencia sobre los riesgos de este tipo de prácticas, para evitar que la gente sea engañada.

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