La subida de la leche NO está causada por leche retenida en los pechos, sino que consiste en un aumento importante de la vascularización de las mamas, o sea un edema vascular, lo que ocasiona que las mamas estén durante unos tres días calientes, aumentadas de tamaño y algo endurecidas.

Esto sucede alrededor del tercer día de vida del bebé. Si a esta inflamación se suma que se va produciendo leche y, por algún motivo, no se drena eficazmente, sucede una ingurgitación patológica o plétora: pechos piedra. El dolor es importante y la areola está tan tensa que el bebé no se puede agarrar bien.

La mayoría de ingurgitaciones patológicas se pueden prevenir con un inicio precoz de la lactancia materna tras el parto y cumpliendo los tres puntos básicos de la lactancia:

  • Lactancia frecuente y sin restricciones

  • No interferencias como chupones o biberones

  • Posición adecuada con agarre eficaz

Cumplir estos puntos también nos asegura que mientras llega la subida de la leche nuestro bebé tiene suficiente con el calostro que segregamos.

Puede ser normal tener algo de fiebre, menos de 38ºC. También es normal que, mientras dure la subida de la leche, tengas los pechos blandos tras las tomas pero a los pocos minutos vuelvan a estar duros. Si tienes dolor y febrícula puedes consultar con tu médico para que te paute un antiinflamatorio. La mayoría son compatibles con la lactancia materna.

En todo caso recuerda que el proceso dura unos tres días y luego todo vuelve a la normalidad, volverás a tener los pechos blandos y solo se endurecerán si pasan más horas de lo habitual en amamantar a tu bebé.

 

Información tomada de albalactanciamaterna.org

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