Muchas dietas promueven que la única forma de librarse de los kilos extra es eliminándolos por completo. “Lo que muchos no saben es que los carbohidratos juegan un papel importante en la salud y eso incluye mantener un peso saludable. El secreto está en saber que no todos son iguales.

Hay tres tipos diferentes:

– Azúcar: Se encuentra de forma natural en algunos alimentos, como frutas, leche o vegetales, pero también en productos comerciales, entre ellos chocolates, dulces o refrescos.

– Fibra: De alimentos que provienen de la naturaleza. Además de mantener el buen funcionamiento del intestino, algunas fibras ayudan a reducir el colesterol. Puedes encontrarlas en verduras con piel, pan integral, pasta de trigo integral y legumbres, como frijoles y lentejas.

– Almidón: Se trata del pan. Arroz, pasta y papas también pertenecen a esta familia. Proporcionan una liberación lenta y constante de energía durante todo el día.

1. Las harinas NO engordan

El consumo de carbohidratos no es lo que te sube de peso, sino el exceso de calorías que se ingieren. Las proteínas también incluyen calorías y los carbohidratos contienen menos que la grasa. Tampoco es un problema combinar arroz con carne; sin embargo, debes cuidar las cantidades.

Hay que evitar los de bajo valor nutricional y alto contenido calórico: pasteles, dulces, helados, chocolates y alimentos con exceso de azúcares refinados.

2. ¿Cuánto comer?

Todo dependerá de la edad, la estatura y los hábitos de vida de cada persona; es decir, en función del ejercicio o el desgaste diario energético que se realice. La mejor forma de conocerlo es acudiendo a un nutriólogo.

3. Cómo consumirlos

El problema está en los aditivos. De acuerdo con el nutriólogo, una pasta puede engordar menos que una carne, pero si le añadimos una salsa con alto contenido en grasa y calorías, el valor calórico cambia. Las salsas y acompañamientos engordan más de lo que crees, así que si tu objetivo es perder tallas evítalas.

4. ¿Huyes del pan blanco?

Existe la creencia de que el pan integral engorda menos que el blanco. La realidad es que contiene casi las mismas calorías, pero es alto en fibra, lo cual resulta beneficioso para el organismo y ayuda a que el intestino funcione mejor.

5. La hora sí importa

La mejor hora para ingerir harinas y carbohidratos es por la mañana y a mediodía, ya que de esta forma se activa el metabolismo. Además, así tendrás el resto del día para quemarlos.

Comer carbohidratos por la noche no es malo; sin embargo, ya que el cuerpo se prepara para descansar, no se aconseja la ingesta después de las ocho o justo antes de ir a dormir.

6. ¡A dieta!

¿Quién dice que estar a dieta es sinónimo de eliminar los carbohidratos? Para conocer lo que tu organismo necesita y las cantidades que debes consumir, lo ideal es que acudas a un profesional.

Siempre hay que recordar que la mejor forma de alcanzar el peso ideal es combinando una alimentación equilibrada con actividad física. Los carbohidratos son nuestra principal fuente de energía y dentro de un esquema balanceado, convendría incluir al menos un alimento rico en carbs en cada comida principal, siempre teniendo en cuenta el tamaño de la porción que cada cuerpo requiere.

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