Si consumes estos alimentos en exceso, la elasticidad y tonicidad de la piel se verá afectada, lo que te provocará la aparición de arrugas y malestar físico.

Refrescos

El alto contenido de azúcares que contienen provoca que las células mueran rápidamente, un efecto que causa un envejecimiento rápido. Cámbialos por jugos vegetales naturales, que conserven la pulpa.

Grasas trans

Están presentes en la mayoría de comidas procesadas. Aportan al organismo calorías vacías y en ocasiones incluso obstrucciones en las arterias. No debemos confundirlas con los aceites positivos para el organismo como el aceite de oliva o girasol, que previenen la oxidación de las células.

Sal

El exceso de sal en la dieta habitual provoca una mayor tensión arterial y este aumento provoca una reducción en la producción de colágeno, que deriva en un envejecimiento prematuro. Cámbiala por sal no refinada (con moderación) y especias.

Azúcares

El consumo de azúcares en exceso acelera el envejecimiento y puede conducir a enfermedades como la diabetes. Afecta directamente a los vasos sanguíneos reduciendo la elasticidad de la piel. Lo ideal será consumir frutas frescas, con azúcares naturales saludables.

Café

El café tiene un efecto deshidratador en nuestro organismo. Su consumo en exceso puede provocar que la falta de hidratación afecte directamente a la tonificación de la piel. Cámbialo por café de cereales ecológico, infusiones, jugos naturales o té.

Picante

La comida muy picante dilata los vasos sanguíneos favoreciendo su ruptura. Esta situación provoca que la piel pierda elasticidad, tonificación y color natural.

Carne roja

Se recomienda comer, como máximo, dos veces por semana. La carne roja es rica en carnitina, sustancia que en exceso provoca un endurecimiento de los capilares y como consecuencia afecta al envejecimiento prematuro. Cámbiala por otras fuentes de proteínas y grasas más saludables, como el huevo, las legumbres o el pescado azul.

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