1. Haz la paz con la báscula.
Si quieres bajar de peso, piensa en tu báscula como una amiga y no una enemiga. Pésate cuando te despiertes, después de ir al baño y de quitarte la ropa (el peso de agua y las prendas pueden elevar tu peso). Sigue tus resultados y manténte motivada siguiendo los cambios positivos en las gráficas de tu peso, pero no te obsesiones.

2. Coloca tus metas en un lugar donde las veas.
Mantén tus objetivos en mente escribiéndolos y pegándolos en lugares estratégicos; en el monitor de tu computadora, en el refrigerador, tu cartera. Después coméntaselo a alguien. Algunos estudios demuestran que las personas que escribieron sus objetivos y los compartieron con un amigo, fueron 33% más exitosos que aquellos que no lo hicieron.

3. Anota y registra cada alimento que comas.
De acuerdo con investigaciones recientes, los participantes que tienen una libreta en donde apuntan todo lo que comen, pierden el doble de peso que aquellos que no lo escriben.

4. Desayuna todos los días.
Si quieres que tu metabolismo sea vuelva más rápido y así quemar más calorías, no te saltes la primer comida del día. Además ésto te ayudará a mantener tu peso meta. Los nutriólogos sugieren que escojas alimentos con un índice glucémico bajo para mantener tus niveles de azúcar estables y tu energía alta. Algunas buenas opciones son la cebada, que es alta en fibra y tiene un rico sabor, o platillos con avena o linaza.

5. Deja las manzanas a un lado.
Cambia las típicas frutas y verduras “de dieta” y dale un aire fresco a tu menú diario. Puedes probar con higos, guayabas o peras rojas. Después de un rato, las manzanas aburren.

6. Planea ‘snacks’ saludables como lo haces con las comidas.
Prepara tus antojos de media tarde con snacks nutritivos que lleves desde tu casa. Escribir y planear las colaciones que comerás y la hora a la que lo harás, te mantendrá alejada de la comida chatarra y evitará que comer de más.

7. Incrementa tu ingesta de agua.
Las personas que toman aproximadamente 7 vasos de agua todos los días, comen cerca de 200 calorías menos que las personas que toman menos vasos de agua. El hambre y la sed son difíciles de distinguir. Para lograr la meta de 7 vasos diarios, bebe uno con cada comida y snack, un vaso antes de hacer ejercicio y otro cuando termines y haz espacio para un té de media tarde o un café.

8. Come lentamente.
Come despacio. Así te sentirás llena más rápido y entre más mastiques, más nutrientes asimilará tu cuerpo. Da pequeños sorbos a tu agua y baja tus cubiertos entre bocado y bocado, mastica más veces de las que lo haces normalmente, para que comas menos.

9. No comas distraída.
No comas en frente a la televisión, cuando estés en la computadora o mientras lees. Todas estas situaciones fomentan la mala alimentación. En lugar de eso, siéntate en la mesa. Si tienes que comer tu lunch en tu escritorio, apaga o suspende la computadora y tómate unos cuantos minutos para poder disfrutar tu comida, sin distracciones de trabajo.

10. Elige un postre light.
Si sabes que más tarde querrás comer algo dulce, prepárate con una versión más saludable. Guarda chocolate oscuro en bolsitas individuales para una opción rápida y práctica que te puedas llevar al trabajo o universidad y mantén todos esos caramelos en lugares en donde te sea más difícil encontrarlos.

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